Alimentación desordenada
✗ No es un diagnóstico independiente reconocido en el DSM-5-TR.
La alimentación desordenada describe patrones de pensamientos, emociones y conductas relacionadas con la comida, el cuerpx, el peso o el ejercicio que pueden resultar rígidos, angustiosos o perjudiciales, aunque la persona no cumpla todos los criterios diagnósticos de un trastorno de la conducta alimentaria.
Puede existir en un continuo: desde preocupaciones y reglas alimentarias que empiezan a interferir con la vida cotidiana hasta patrones que se acercan clínicamente a un TCA. Por eso, no tener un diagnóstico no significa que la relación con la comida o el cuerpx sea saludable ni que haya que esperar a que empeore para buscar apoyo.
¿Cómo puede manifestarse?
- Esta condición se manifiesta mediante una preocupación excesiva por las calorías, los ingredientes o la calidad de los alimentos, acompañada del hábito de saltarse comidas con regularidad o mantener reglas rígidas sobre qué, cuándo y cuánto comer. También se presentan sentimientos intensos de culpa, vergüenza o ansiedad después de ingerir comida, junto con el uso de conductas compensatorias para equilibrar lo ingerido, tales como ejercicio excesivo, ayunos o laxantes. Es común observar fluctuaciones de peso producto de los ciclos de restricción y atracones, la tendencia a evitar situaciones sociales que involucren comida y una relación con el ejercicio basada en el autocastigo o la compensación, más que en el placer o la salud propia.
No siempre se ve “extremo”
A diferencia de lo que medios de comunicación nos ha enseñado, la alimentación desordenada no siempre se manifiesta como una persona que deja de comer por completo. Puede verse como alguien que come “saludable” de forma obsesiva, alguien que hace maratones para “quemar” la cena, o alguien que vive en un ciclo eterno de dietas que agotan su energía mental. Socialmente, muchas de estas conductas están normalizadas e incluso premiadas, lo que hace más difícil identificar que existe un problema.
¿En qué se diferencia de un TCA?
La diferencia suele ser la severidad, la frecuencia y el grado de interferencia en la vida de la persona. Mientras que los TCA tienen criterios clínicos estrictos, la alimentación desordenada es un término más amplio. Sin embargo, la distinción es técnica, no humana
“No cumplo los criterios” no significa “esto no me está haciendo daño”.
Dieta no es automáticamente alimentación desordenada
Hacer una dieta para intentar cambiar el cuerpx no es un trastorno en sí mismo, pero es el factor de riesgo número uno para desarrollarlo. La cultura de dieta nos vende la restricción como “salud”, pero para muchas personas, esa búsqueda de control se convierte en una puerta de entrada a una relación angustiosa y rígida con la comida.
El papel del estigma de peso
El estigma de peso es el conjunto de prejuicios, estereotipos y discriminación dirigidos a personas por su tamaño corporal, especialmente a aquellas con cuerpxs grandes. En nuestra sociedad, se asocia la delgadez con salud, éxito, disciplina y bondad moral, mientras que los cuerpxs grandes son estigmatizados como enfermos, perezosos o faltos de voluntad. Este estigma no solo ocurre en entornos sociales, sino también en el sistema de salud, donde síntomas de TCA en personas de cuerpxs grandes a menudo se pasan por alto o se diagnostican erróneamente como un problema de peso, retrasando el acceso a un tratamiento adecuado.
¿Cuándo prestar atención?
- ¿Siento culpa o vergüenza después de comer? ¿Evito situaciones sociales que involucren comida? ¿Utilizo el ejercicio como una forma de “compensar” lo que comí? ¿Siento que mi valor como persona depende de mi peso o de lo que haya comido hoy? ¿Tengo reglas alimentarias muy rígidas que me causan angustia si no las cumplo? ¿Mis pensamientos sobre la comida, el cuerpx o el ejercicio ocupan la mayor parte de mi día?
Lo que queremos cuestionar
Queremos cuestionar la idea de que existe una única forma “correcta” o “saludable” de comer que aplica para todo el mundo por igual. También cuestionamos la patologización de lxs cuerpxs grandes y la invisibilización de los TCA en cuerpxs que no encajan en el estereotipo de extrema delgadez. Reconocer la alimentación desordenada es el primer paso para dejar de normalizar el sufrimiento en nuestra relación con la comida.
No necesitamos esperar a tener un diagnóstico, alcanzar determinado peso o “vernos enfermxs” para reconocer que nuestra relación con la comida y el cuerpx se ha vuelto dolorosa, rígida o demasiado presente.